Marzo del 2009


martes de megáfono: poesía de sombreros y zapatos

Publicado en General el 30 de Marzo, 2009, 11:52 por elarbolrojo

rumbo a los mochis, ahome, sinaloa

Publicado en Crónica de ultramar. el 26 de Marzo, 2009, 15:48 por elarbolrojo

el avión es chiquito como un botón de peyote
donde un león maúlla como si tuviera alma de gato

hubiera llegado en metro al aeropuerto on time
pero es tan silenciosa la carrera de los taxis
que nadie se da cuenta de lo que implica alcanzar tantas metas en un sólo día

me toca al final del avión, en lo profundo de su entraña
donde las alas se rozan en su origen:
aleteo sigiloso de un oasis
que no me cabe entre las manos

el avión tiene cuatro salidas de emergencia y unas cintas en el piso que te guían a ellas
pero nosotros no tenemos salidas de emergencia de nosostros mismos
ni aeromozas que nos expliquen cómo respirar si nos falta el aire

martes de megáfono: poesía de lombrices

Publicado en Camiño dos cogumelos. el 23 de Marzo, 2009, 0:35 por elarbolrojo

martes de megáfono: poesía de ultramar

Publicado en Crónica de ultramar. el 14 de Marzo, 2009, 17:32 por elarbolrojo

martes de megáfono: poesía de marihuana

Publicado en Crónica de ultramar. el 9 de Marzo, 2009, 17:31 por elarbolrojo

mi poema de laberintos

Publicado en Crónica de ultramar. el 4 de Marzo, 2009, 21:43 por elarbolrojo

poema experimental sobre camaleones y laberintos

llegar al mismo punto de partida y hacer como que nunca has visto nada
como que nunca aleteó a la orilla de tu boca un pez sonrisa pálido
como una estrella a punto de darse a la fuga

y qué si por la ribera de tu sábana suben hombres con instrumentos de cuerdas
que nunca usaron en los cuellos, que no conocieron más final que el de una nota
y aún así se asustaron de todas las muertes posibles de los soles

hoy adopté a un camaleón que lloraba solo a la orilla de mi cama
y no le pregunté qué viento lo había traído hasta mi borde
pero le di un cuernito y un café con leche sin azúcar
y le canté canciones que oí a otras gentes cantar en otras camas
y que provocaban huracanes en la panza

yo siempre quise ver un huracán nacer a la sombra del ombligo de un camaleón
y caer en ese ombligo como si fuera Alicia en el país de las maravillas
pero hay cuentos en los que los niños se drogan muy temprano
y yo últimamente quiero levantarme tarde y perder todos los trenes
y aprender a leer más libros para no necesitar leer las cartas
y estoy buceando esa clase de cosas con una escafandra puesta
y una vela encendida donde nunca se apaga por el viento
y tropiezo con tu barba, que de pronto es un arbusto por el que trepar a cielo abierto

a cielo abierto es cuando el cielo está en quirófano y le van a arreglar algo por dentro
pero no se sabe qué pero se sabe que es muy grave
y te das cuenta de que el mundo es un gran quirófano
cuando en las fiestas en las que estamos cinco, los cinco
sin haber consumido fármaco alguno alabamos al doctor house
como si fuera un habitual de los guateques

desconocemos el funcionamiento de los órganos vitales de las cosas
y no queremos saber de los relojes más allá de las horas
ni queremos entender por qué el agua hierve de ira con el fuego
ni por qué el congelador  siempre está con gelado y a gelado nunca le vemos la cara

dejo de preguntarme cosas que a simple vista pueden resultar evidentes
pero yo hay cosas que tengo pegadas al rabillo del ojo y no veo
porque de por sí me parece inquietante que un ojo tenga rabillo
y en este caso no quiero que nadie me expliqué el por qué

porque el desconcierto no es un concierto cancelado
el desconcierto tiene ciertos parámetros que no entendemos
y sé que desde hace dos días alguien me está mintiendo
y me comporto como si no lo supiera

y le digo

oigo crujir debajo de mis pies hojas: aleteo de ojos sin raíz
oigo la voz deshidratada de un gigante temeroso de perder ciertos fonemas
oigo un pez pronunciando un lenguaje inacabado púrpura
como la pulpa infantil de los noctámbulos
oigo rugir al iris que ve tantas pasiones desbordando sutiles los cauces del vino
oigo nacer un trébol frágil como la sombra desdibujada de un niño

y la persona que miente me contesta:

"mentiría  si no dijera que no te entiendo"

tantas negaciones en una frase dan para perderse en el metro muchas veces
para perderse incluso en el mismo sitio siempre
y poder trazar un triángulo perfecto cada tres corazones que se pierden ahí también
porque las cosas nunca vienen solas
aunque luego se vayan sin compañía

resta decir
que yo hoy quería escribirle al camaleón
pero mi pulmón izquierdo camina con un pie roto
arrastrando el lento respirar del laberinto



mi poema de jazz

Publicado en Crónica de ultramar. el 3 de Marzo, 2009, 6:22 por elarbolrojo

jazz

 

estoy explorando las voces
que habitan mis huesos más antiguos:
el don del lenguaje alcanza altura
en las raíces más profundas

 

vértigo, cardumen, alabastro
gota estremecida de mi ser
que busca los tramos de luz
más inservibles
para dejar a la orilla del camino
instrucciones precisas para no ser nunca maceta

 

existe un sol en cada verde recorte del olvido

 

sentada
en el metro
se suceden las imágenes del bosque
y sólo unos cuantos son capaces de ver
su corazón incrédulo habitando los andenes

 

la línea azul del metro
tal vez no lleve al cielo
pero lleva al centro de este pez
que se me clavó en los omóplatos
y fundó una república de nudos en mi espalda

 

crecen las pirámides en las yemas de los
dedos destejidos demasiado dóciles para no ser humanos

 

un niño blanco como de porcelana
rompe papeles compulsivamente
como un jazzista sediento
sabedor de que para llegar a ciertos sitios
hay que saber tocar ciertos fonemas
hay que saber timbrar a la hora improvisada
en que las notas deciden desnudarse
colgar su traje de corchea
colgar su traje noche derretida
colgar su archivo de pétalos morados
y habitar unas cuerdas que no saben cantar
y en cambio saben descolgarse
en todos los balcones del silencio

 

 

dejé un espacio de silencio    -véase-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

y recé para que todos ahora
piensen y griten al unísono una palabra feroz
que los devore

 

y se sumerjan en la hoja en blanco
y me miren desde ahí

 

desde ese océano que discute con el iris
el iris, ese gran náufrago de todo lo que vemos

 

tal vez mañana ustedes se despierten soñados con piratas carnívoros
que duplican su bondad en los espejos

 

o tal vez no
y no importe que nunca se vayan a comer ciertas palabras
y no importe que nunca los desee un lobo hambriento
con un poema clavado entre los dientes