Diciembre del 2008


mi bolsillo derecho

Publicado en Crónica de ultramar. el 22 de Diciembre, 2008, 13:12 por elarbolrojo

llegué a metro revolución y había mucha gente ocupando los andenes, como si de una manifestación se tratara, como si el metro desde su corazón de metal incitase a hacer revolución: mi monedero quería libertad y por eso me lo robaron

fue cuestión de segundos que unas manos expertas -o no- lo sacasen del bolsillo derecho de mi cazadora que en esta ocasión fue cazada

hay días en que múltiples sensaciones extrañas llegan como por arte de magia a la antesala del ojo y me observan
me observé: vi cómo se me acababa la batería del teléfono, me vi pensando qué hacer para llegar a casa, me vi hablando luego de esto que había pasado, me vi despeinada, me miré de frente y me dije cosas que por descuido no me habían robado y metí las manos en los bolsillos y encontré mi inhalador para el asma y a él también le hablé desde el silencio de mi pulmón izquierdo

me bajé del metro en quevedo pensando en un pañuelo que vi y que seguro a mi hermana le encantaría
luego esperé, con una extraña sensación que me obligó a meditar sobre la espera y sacarle todo el jugo y llegué a una conclusión que en ese momento de incertidumbre me hizo sonreír "la espera no es pera" y me lo repetí como un mantra mientras detrás de mi impaciencia espiaba a las gentes que no me quisieron ayudar y cuando la espera se estaba convirtiendo ya en una fruta demasiado madura a punto de caerse del árbol y darle en la cabeza a alguien apareció el jardinero con sus tijeras y la cortó

esto no dejaría de ser una anécdota curiosa de no ser porque me llamo eva y me resulta inquietante cómo los acontecimientos de mi vida se pueden relacionar de manera tan sencilla y tan poco premeditada con las frutas

musa de musas

Publicado en Crónica de ultramar. el 15 de Diciembre, 2008, 11:20 por elarbolrojo

tenochtitlan

1.



yo caminé por la ciudad
observándola con esmero
queriendo descifrarla, sin saber
que la que mira con esmero
y juega a descifrar es ella

la ciudad         que te desnuda


esta energía que desprende es un
objeto puntiagudo que se me clava
a mí me sangraban las encías

por culpa del desorden, de los semáforos

de la poca luz en vela, del tráfico insensible

entonces le grité que la quería
le dije

           "estoy aquí,     escucha:

mira mis ojos que vieron otra orilla
mi boca que supo otros caminos
mira mis pies que ya llevan tu huella
mira tu piel tu piel marcada por mi peso"


entonces

ella
 
abrió los ojos   l e n t a
sus ojos de medusa yendo
sus ojos de cilantro verde
sus ojos de alambique noche

y me miró

(si te mira una ciudad 
                                                 detente)

y me miró

(si te mira una ciudad
                                              recuerda)

su lento vacilar de las pestañas
fue un terremoto dentro de mi pecho
voló mi pájaro más triste
y yo me hundí con ella en un abismo

los gatos de su herida me arañaron
dejando un instante plagado de rasguños
me arrastré silenciosa por sus calles
fingí morir en medio de demonios
y no pude en sus bocas porque eran
recuerdos muy cercanos que mordían,
fui un silencio enroscado bajo un coche
un tacón largamente arrepentido
me dejé caer en medio de los puentes

y esperé

* este es uno de los poemas que aparece publicado en la antología Musa de Musas, (Poesía  de mujeres desde la Ciudad de México)
Colección Lavíboradelamar del Proyecto Literal