el poema que nunca leería en público y sin embargo leí

Publicado en Crónica de ultramar. el 21 de Mayo, 2008, 2:48 por elarbolrojo



habitante de tu destino

 

1.

en el reverso de una lata de aceitunas
leo:

 

pruebe la sabrosa variedad
de nuestros productos:

 

poesía sin hueso
ideal para dietas que nos comen por dentro

 

poesía rellena de anchoas
ideal para dietas bajas en sodio
y para nostálgicos que creen
que el mar todo lo cura

 

poesía rellena de pimiento rojo
recomendada para comunistas

 

poesía con hueso
ideal para dietas que cuidan el corazón
haga de su corazón un hueso

 

me desespero

 

yo buscaba aceitunas rellenas de poesía
para gente que come de todo
y bebe mucho vino

 

me miraron raro

dijeron que esas aceitunas
ya no se comercializaban
dijeron que eran peligrosas

 

"lo dicen en la tele, señorita,
nos hacen sentir vivos:
¿para qué queremos sentirlo
si ya lo estamos?"

 

(el ser, el estar
verbos rotos
pedacitos nuestros
de nuestro pan de cada día)

"el único sitio donde podrás encontrarlas
es el mercado negro"

 
la vida me obligó a ser
traficante de aceitunas
rellenas de poesía

 
y me va bien

 
mis favoritas son las de poesía visual
las muerdes y las imágenes te trepan a los ojos
porque quieren ver exactamente dónde encajan
 

las aceitunas negras son un misterio
un día nos despertamos
y ya estaban ahí

 

en las ensaladas
poniendo el contrapunto

 

ese día que aparecieron
nacieron las sombras
y lo oscuro



 

2.

en la escuela advirtieron a mi madre:

 
"su hija es rara
tiene un amigo imaginario
va a acabar en algo extraño"

 
cuánta razón aceitunera

 

hay que tener cuidado con lo que se le desea a la gente
porque las fuerzas oscuras que arañan la pared del universo
encuentran formas misteriosas de que la palabra se convierta

 
en acción

 
"su niña es rara
dice cosas sin sentido"

 
yo eso antes lo hacía
para romper el hielo

 
el hielo es una cosa
que está sobre nosotros
y sólo se manifiesta
al lado del silencio

 
yo nunca quise romper el hielo
y que sus trozos puntiagudos
acabasen doliendo
en la cabeza de alguien

 
pero a veces pasa

y entonces uno tiene que decidir:


¿habitante de su destino
o
traficante de su destino?














 

ilustración de Shaun Tan, autor del libro "el árbol rojo"