Ylla

Publicado en La palabra que sana. el 31 de Agosto, 2006, 21:27 por Pablo-san

Vuelvo a ser invitado por Inari para colgar un texto. Vuelvo a ser inventado y a inventar. En las rojas tardes de mi infancia, allá en la planicie de Eridania, a los pies del Monte Olimpo, entre la polvareda leía libros sobre imaginarias civilizaciones en nuestro vecino planeta, la Tierra. Hoy sabemos que allí la vida es imposible: hay demasiada agua. De cualquier modo, aunque la ciencia nos diga lo contrario, nunca dejaremos de soñar con otras tierras, donde gentes como nosotros viven y mueren, crean y son creados.

Aquí les pongo un texto que un terráqueo escritor imaginario, al que aquí llamaré Ray Bradbury, escribiría sobre una familia común y corriente de nuestras rojas tierras:

"Tenían en el planeta Marte, a orillas de un mar seco, una casa de columnas de cristal, y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta dorada que brotaba de las paredes de cristal, o mientras limpiaba la casa con puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en el viento cálido. A la tarde, cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio, y las viñas se erguían tiesamente en los patios, y en el distante y recogido pueblo marciano nadie salía a la calle, se podía ver al señor K en su cuarto, que leía un libro de metal con jeroglíficos en relieve, sobre los que pasaba suavemente la mano como quien toca el arpa. Y del libro, al contacto de los dedos, surgía un canto, una voz antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y arañas eléctricas."