Lizardi de Bernardo Atxaga

Publicado en La palabra que sana. el 24 de Agosto, 2006, 0:59 por Pablo-san
Lizardi, vino Rimbaud preguntando por ti,
y le dijimos
que también nosotros te esperábamos,
que hacía mucho tiempo que no aparecías
por casa;
y nos sentamos sobre la hierba
a comer relojes,
y enviamos mensajeros
a la torre de Alós
por ver si estabas
ahuyentando cuervos
en aquellas largas escaleras.
Luego escuchamos la campana,
los ladridos de los perros.
Surgías de pronto en el camino,
dando tumbos,
estabas por fín entre nosotros,
pero sólo eras
un cadaver
sentado en el trono de un otoño ya perdido.
Alguién cerró tus ojos,
adiós, adiós,
y amanecía sobre las zanahorias, sobre la huerta
cuando te enterrábamos,
oh petit poete,
sin canciones sin cohetes,
colocado cuan largo eras
entre los terciopelos de un hueso de albaricoque.