Sobre cocodrilos (I)

Publicado en Crónica de ultramar. el 7 de Agosto, 2006, 13:20 por Inari

leo en una web que Mariasun Landa dice "escribir consiste en saber estar sola"

y luego en otra habla de los cocodrilos... su libro "un cocodrilo debaixo da cama", editado por Galaxia cayó en mis manos, en mis manos lo traje a Méx, y de ahí se fue volando en la maleta de Maya para Chile

así pues, lo leí estando en esta ciudad superpoblada de cocodrilos y me dio mucho que pensar, me dio tanto que pensar que empecé a escribir sobre ellos, como si fuera el entomólogo encargado de hacer el estudio sobre la famosa cigarra y la mentada hormiga

pronto me di cuenta que me falta vocabulario para andar por el mundo

igual es por eso que cuando llego a los sitios camino despacio

ayer me estuve acordando de Lugo, sitio del mundo donde sin lugar a dudas se dan cita algunos de los más ilustres y entrañables cocodrilos y cocodrilas, tenía que decirlo, es el lugar del mundo que mejor me conoce, qué miedo!

El eterno dolor de muelas.

 

Un cocodrilo que lee un cuento que lleva por título “El hombrecito vestido de gris” (donde se cuenta la historia de un hombre frustrado al que todo le sale mal, que va siempre vestido con su traje gris, y que finalmente finge tener un eterno dolor de muelas para no tener que enfrentarse al mundo; afortunadamente los cuentos cambian al final y el hombre triunfa en lo que más le gusta: la canción; y deja de fingir). Ese mismo día, en el autobús, suena la canción del hombre al que le roban el mes de abril y que curiosamente y sin que sirva de precedente también viste de gris.

Nuestro cocodrilo baja la vista. Se palpa con cuidado la mandíbula y el pañuelo que sujeta su boquita que no es precisamente de piñón. A él, no le hace falta fingir, pero se siente como el hombre vestido de gris. Una lágrima de cocodrilo le sorprende rápida  y rueda veloz hasta perderse dentro de su camisa.  Escalofrío. Mete una mano en el bolsillo de su chaqueta y saca un calendario. No recuerda los meses. Lo mira. Ni siquiera recuerda qué año qué día. Pero irónicamente es abril. Y ya sabemos que abril es el mes más cruel.