Desde lejos amortigua la luz, mueve las sillas sin tocarlas. Se cansa. Se quita el sombrero y se abanica. Después, muy lentamente, se saca tres naipes del oído. Disuelve una estrella analgésica verde en un vaso de agua, removiendo con una cucharilla de plata. Se bebe el vaso y la cuchara. Se vuelve transparente. En su pecho se ve un pescado de oro que flota. Muy cansado, más tarde, se tiende en el sofá, y cierra los ojos. "En la cabeza tengo un pájaro", dice. "No puedo sacarlo". La sombra de dos grandes alas llena el cuarto.
Imparten: Gerardo Grande, Mauricio López y Eva Cabo.
El taller de narrativa y proyección editorial de Raíz y Tumba tiene como objetivo otorgarle a sus asistentes las bases necesarias para un ejercicio creativo fundado en la crítica, por un lado, y por otro, los conocimientos necesarios para iniciar un proyecto editorial independiente exitoso y sustentable. Se trata de un taller intensivo, que pide el máximo compromiso de los participantes en los ámbitos literario y editorial. En este sentido, buscamos involucrar a todos los participantes en elaboración de un fanzine independiente, pensado, dirigido, escrito y diseñado por ellos mismos a lo largo de todas y cada una de las sesiones. Más info aquí.
me gustaría más que plantar un árbol llegar a tu casa y escuchar una jacaranda floreciendo en tus arterias encendidas
y saberlo sin que nadie diga nada y no decírtelo yo hasta que ya te has dado cuenta y tu cara de sorpresa sea como la de un pájaro carpintero al terminar una silla de madera
el avión es chiquito como un botón de peyote donde un león maúlla como si tuviera alma de gato
hubiera llegado en metro al aeropuerto on time pero es tan silenciosa la carrera de los taxis que nadie se da cuenta de lo que implica alcanzar tantas metas en un sólo día
me toca al final del avión, en lo profundo de su entraña donde las alas se rozan en su origen: aleteo sigiloso de un oasis que no me cabe entre las manos
el avión tiene cuatro salidas de emergencia y unas cintas en el piso que te guían a ellas pero nosotros no tenemos salidas de emergencia de nosostros mismos ni aeromozas que nos expliquen cómo respirar si nos falta el aire
llegar al mismo punto de partida y hacer como que nunca has visto nada como que nunca aleteó a la orilla de tu boca un pez sonrisa pálido como una estrella a punto de darse a la fuga y qué si por la ribera de tu sábana suben hombres con instrumentos de cuerdas que nunca usaron en los cuellos, que no conocieron más final que el de una nota y aún así se asustaron de todas las muertes posibles de los soles
hoy adopté a un camaleón que lloraba solo a la orilla de mi cama y no le pregunté qué viento lo había traído hasta mi borde pero le di un cuernito y un café con leche sin azúcar y le canté canciones que oí a otras gentes cantar en otras camas y que provocaban huracanes en la panza
yo siempre quise ver un huracán nacer a la sombra del ombligo de un camaleón y caer en ese ombligo como si fuera Alicia en el país de las maravillas pero hay cuentos en los que los niños se drogan muy temprano y yo últimamente quiero levantarme tarde y perder todos los trenes y aprender a leer más libros para no necesitar leer las cartas y estoy buceando esa clase de cosas con una escafandra puesta y una vela encendida donde nunca se apaga por el viento y tropiezo con tu barba, que de pronto es un arbusto por el que trepar a cielo abierto
a cielo abierto es cuando el cielo está en quirófano y le van a arreglar algo por dentro pero no se sabe qué pero se sabe que es muy grave y te das cuenta de que el mundo es un gran quirófano cuando en las fiestas en las que estamos cinco, los cinco sin haber consumido fármaco alguno alabamos al doctor house como si fuera un habitual de los guateques
desconocemos el funcionamiento de los órganos vitales de las cosas y no queremos saber de los relojes más allá de las horas ni queremos entender por qué el agua hierve de ira con el fuego ni por qué el congeladorsiempre está con gelado y a gelado nunca le vemos la cara
dejo de preguntarme cosas que a simple vista pueden resultar evidentes pero yo hay cosas que tengo pegadas al rabillo del ojo y no veo porque de por sí me parece inquietante que un ojo tenga rabillo y en este caso no quiero que nadie me expliqué el por qué
porque el desconcierto no es un concierto cancelado el desconcierto tiene ciertos parámetros que no entendemos y sé que desde hace dos días alguien me está mintiendo y me comporto como si no lo supiera
y le digo
oigo crujir debajo de mis pies hojas: aleteo de ojos sin raíz oigo la voz deshidratada de un gigante temeroso de perder ciertos fonemas oigo un pez pronunciando un lenguaje inacabado púrpura como la pulpa infantil de los noctámbulos oigo rugir al iris que ve tantas pasiones desbordando sutiles los cauces del vino oigo nacer un trébol frágil como la sombra desdibujada de un niño
y la persona que miente me contesta:
"mentiría si no dijera que no te entiendo"
tantas negaciones en una frase dan para perderse en el metro muchas veces para perderse incluso en el mismo sitio siempre y poder trazar un triángulo perfecto cada tres corazones que se pierden ahí también porque las cosas nunca vienen solas aunque luego se vayan sin compañía
resta decir que yo hoy quería escribirle al camaleón pero mi pulmón izquierdo camina con un pie roto arrastrando el lento respirar del laberinto
estoy explorando las voces
que habitan mis huesos más antiguos:
el don del lenguaje alcanza altura
en las raíces más profundas
vértigo, cardumen, alabastro
gota estremecida de mi ser
que busca los tramos de luz
más inservibles
para dejar a la orilla del camino
instrucciones precisas para no ser nunca maceta
existe un sol en cada verde recorte del olvido
sentada
en el metro
se suceden las imágenes del bosque
y sólo unos cuantos son capaces de ver
su corazón incrédulo habitando los andenes
la línea azul del metro
tal vez no lleve al cielo
pero lleva al centro de este pez
que se me clavó en los omóplatos
y fundó una república de nudos en mi espalda
crecen las pirámides en las yemas de los
dedos destejidos demasiado dóciles para no ser humanos
un niño blanco como de porcelana
rompe papeles compulsivamente
como un jazzista sediento
sabedor de que para llegar a ciertos sitios
hay que saber tocar ciertos fonemas
hay que saber timbrar a la hora improvisada
en que las notas deciden desnudarse
colgar su traje de corchea
colgar su traje noche derretida
colgar su archivo de pétalos morados
y habitar unas cuerdas que no saben cantar
y en cambio saben descolgarse
en todos los balcones del silencio
dejé un espacio de silencio -véase-
↓
y recé para que todos ahora
piensen y griten al unísono una palabra feroz
que los devore
y se sumerjan en la hoja en blanco
y me miren desde ahí
desde ese océano que discute con el iris
el iris, ese gran náufrago de todo lo que vemos
tal vez mañana ustedes se despierten soñados con piratas carnívoros
que duplican su bondad en los espejos
o tal vez no
y no importe que nunca se vayan a comer ciertas palabras
y no importe que nunca los desee un lobo hambriento
con un poema clavado entre los dientes